|
INTRODUCCIÓN |
|
La siguiente caza de tesoro está enfocada en la herramienta de conquista de Roma, sus legiones. A lo largo de la actividad, los alumnos de 1º de ESO tendrán que hacer diferentes búsquedas dentro del blog para responder a las preguntas planteadas, desarrollando así la búsqueda de información y conocer más sobre Roma. |
|
PREGUNTAS |
|
¿Cómo se
llamaban los tres tipos de soldados antes de las reformas de Mario? ¿Qué dos
ilustres romanos se enfrentaron en la Batalla de Farsalia? ¿Qué dos armas
fundamentales tenían los legionarios romanos? ¿Cómo podían
defenderse los legionarios frente al ataque de caballería? ¿Cuál de las
siete formaciones romanas era la más adecuada según Vegecio? ¿Cuál es el
mayor defecto de la falange macedónica? ¿Por qué las
legiones podían hacer frente a hordas mucho más numerosas? ¿Qué pueblo se
hizo conocido por el uso de emboscadas y escaramuzas a las legiones? ¿Qué tres
medidas usaron las legiones romanas para luchar contra los arqueros partos? ¿De qué pueblo
copió Roma sus barcos? ¿Cuáles eran los dos puertos navales más importantes? ¿En qué se
diferencia un birreme de un trirreme? ¿Cómo se
llamaba el artilugio que usaban los barcos romanos para asaltar a barcos
enemigos? |
|
RECURSOS |
|
https://historia-belica.blogspot.com/ |
|
LA GRAN PREGUNTA |
|
¿Qué
destacarías del ejército romano? |
|
EVALUACION |
|
-
El uso de los artículos del blog para dar
respuesta a las preguntas. -
La conformidad de las respuestas a las preguntas. -
La reflexión del alumno en la gran pregunta -
La expresión escrita y ortografía. -
El interés y la participación mostrada en la
actividad. |
|
CRÉDITOS |
|
Todos los artículos del blog a usar tienen mi autoría. |
¡Bienvenidos! Este es el pequeño rincón en donde comparto una de mis pasiones, la Historia. La mayoría de los artículos tratan aspectos militares, pero también comento el rigor histórico de películas, series, libros, o curiosidades históricas en general.
Mostrando entradas con la etiqueta roma. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta roma. Mostrar todas las entradas
5 dic 2020
Caza de tesoro: Las legiones de Roma, herramienta de conquista
Etiquetas:
barcos romanos,
Caza de tesoro,
conquista romana,
ejército romano,
flota romana,
imperio romano,
legiones,
legiones romanas,
república romana,
roma
11 ago 2016
Mare nostrum III: Artilugios romanos para el combate naval
Como hemos comentado en un artículo anterior, las naves
romanas tenían el modelo de los navíos cartagineses. Si se daba un combate contra estos últimos, el inconveniente venía de la gran
maestría de los cartagineses, pues tenían experiencia naval y un mejor control
de las naves. El sistema de combate cartaginés era embestir con los grandes
espolones de proa que, al estar cubiertos de bronce y por debajo de la línea de flotación,
hundían las naves enemigas. Para ello se requería una gran experiencia, ya que lo
más adecuado era embestir desde los flancos a la nave enemiga. Si chocaban frontalmente dos
trirremes podía haber consecuencias desastrosas para ambos.
También se hacía uso de garfios para aproximarse a una nave enemiga y acercar
el combate a los infantes.
Los romanos, que ya predominaban en el combate terrestre por
las legiones, incorporaron este método a los combates navales mediante varios
aparatos o artefactos.
Uno de ellos era el harpax un proyectil con punta de arpón que era lanzado por una máquina similar a una balista, lo que hacía que pudieran
alcanzar a naves enemigas a una mayor distancia que con el garfio. El proyectil
estaba cubierto de placas de metal para que no pudiera ser cortado y, en la
parte trasera, tenía amarras para aproximarse a la nave enemiga. Era un garfio
usado como proyectil. En un principio las amarras eran de cuerda pero
posteriormente fueron cambiadas por cadenas.
El invento romano de más relevancia era el corvus,
una larga pasarela que podía ser desplazada por medio de cuerdas y poleas. El
extremo de la pasarela tenía un gran aguijón de hierro que al caer sobre el
barco enemigo lo inmovilizaba. A la vez, la pasarela daba una vía a los
infantes para acceder a la nave enemiga, haciendo prescindible el uso del
espolón. Esto supuso que en los combates navales la importancia pasara a la
infantería,
en la que los romanos podían dominar. Esto fue novedoso para los cartagineses.
Sus tripulaciones tenían un mayor dominio de las naves, sin embargo no contaban
con tropas para el combate cuerpo a cuerpo. Pese al éxito en las Guerras
Púnicas, el corvus tenía
inconvenientes. El corvus causaba una gran inestabilidad en la nave, ya que la
altura desequilibraba el barco en los virajes. Además, hacía las
embarcaciones menos maniobrables y era un peligro añadido en caso de tormentas.
Más adelante, los barcos fueron armados con máquinas de
guerra (balistas sobre todo) con las
que podían dañar mástiles y velamen a la vez que causaban bajas. Cabe destacar
que Aníbal hacía uso de vasijas llenas de serpientes venenosas, por lo que no
solo causaba daños físicos, sino también bajaba la moral a los romanos. Era
frecuente que algunas naves mercantes llevaran alguna pieza de artillería para
su propia defensa.
Captura del juego Rome II: Total War. Quinquerreme armado con una balista.
Otro artilugio utilizado era el llamado asser.
Consistía en una viga que colgaba del mástil con los extremos cubiertos de
metal. Su función era la de un ariete naval, ya que se utilizaba el balanceo para causar bajas a la vez que se dañaba el casco enemigo. También era probable el uso de
fuego griego o pyrphoroi, al igual
que objetos incandescentes que pudieran prender el casco o el velamen.
Etiquetas:
asser,
combate naval,
combate naval romano,
corvus,
flota romana,
fuego griego,
garfios,
harpax,
naval,
navíos romanos,
pyrphoroi,
roma
9 ago 2016
Mare nostrum I: Origen de la flota romana
Ya terminados los artículos sobre las estrategias que se pusieron en práctica contra los romanos, toca abordar el tema de la flota romana. Este artículo será el primero, aunque es más introductorio. Los dos siguientes trataran los diferentes navíos romanos y las tácticas y máquinas de guerra que utilizaba Roma. Vamos allá.
En la primera mitad del siglo III a. C., Roma neutralizó la
importancia naval de la ciudad de Cartago, que hasta ahora se había hecho con
el control del Mediterráneo occidental. Hasta entonces Roma había hecho uso de las naves de las naciones aliadas, pero fueron las Guerras Púnicas las que provocaron
la creación de una flota naval romana.
El origen de la flota romana surge debido a un quinquerreme (un barco con cinco líneas de remos, hablaré de él en el próximo artículo) cartaginés que cayó en manos romanas[1].
Los romanos, ni cortos ni perezosos, copiaron el modelo de la nave para hacer
cien unidades iguales a las cartaginesas y veinte trirremes (tres líneas de remos), lo que provocó que
a la hora de hacer la guerra tuvieran naves semejantes. Roma, sin embargo,
reformó las embarcaciones con algunos elementos innovadores que veremos en próximos artículos.
Trirreme cartaginés
Las dos bases más importantes eran las bases destacadas en
Miseno, en la actual Nápoles, y en Rávena[2],
en la desembocadura del Po. No obstante, cada vez habría más puertos y flotas
por cada provincia conquistada, ya que se ocupaban de las cercanías para
combatir la piratería y asegurar el comercio. La flota instalada en Miseno era
denominada Classis Misenensis,
mientras que la destacada en Rávena se llamaba Classis Ravennatis. Otro puerto de gran importancia era el puerto
de Ostia, el más cercano a Roma. (¡Ostia! a la vista).
Puerto de Ostia
Pompeyo engrandeció la flota en el año 67 a. C., fue
responsable de la eliminación de los piratas cilicios que se habían hecho con
el control de las aguas y asaltaban las naves mercantes. A partir de entonces
el Mediterráneo comenzó a llamarse Mare
nostrum, “nuestro mar”, por el dominio romano sobre él.
Cada flota contaba con un gran número de naves de diferente
tamaño. Normalmente había una nave insignia, de mayor tamaño, después
quinquerremes y trirremes como base, y birremes, naves de menor tamaño pero que
tenían mayor agilidad.
Etiquetas:
birreme,
Cartago,
flota cartaginesa,
flota romana,
Guerras Púnicas,
liburna,
mare nostrum,
Miseno,
Ostia,
Pompeyo,
puerto de Ostia,
quinquerreme,
Rávena,
roma,
trirreme
7 ago 2016
¿Qué podían hacer los llamados hispanos frente a los romanos?
Antes de empezar, debo mencionar la cantidad de pueblos que había en la Península Ibérica. Sería tedioso mencionar cada uno de los diversos pueblos que combatieron a Roma (íberos, lusitanos, turdetanos, carpetanos, celtíberos y un largo etcétera). Los pueblos ibéricos, llamados hispanos por los romanos, desempeñaron
una defensa de la Península Ibérica basada en la guerra de guerrillas, aunque, anteriormente, los romanos ya habían
combatido contra los íberos cuando formaban parte de las tropas de Aníbal.
Las legiones adaptarían varios elementos usados por los hispanos, como el gladius[1], (espada corta romana) que estaba basado en las falcatas íberas. También el uso de las pila era frecuente entre los hispanos, ya
que usaban jabalinas con gran destreza. Otra de las unidades más destacables eran los honderos baleares, quienes estaban especializados en
su uso por ser la técnica de caza más usada en la zona y eran instruidos desde la juventud para
ser unos experimentados honderos. Estas fuerzas supusieron un gran apoyo
posteriormente, ya que serían contratados como auxiliares.
A la hora de la defensa de la Península Ibérica,
los hispanos destacaban por su astucia, rapidez y movilidad, ya que no entraban
en combate abierto contra las legiones, sino que esperaban a los momentos más ventajosos para causar el mayor daño posible. Hacían uso de las emboscadas y se retiraban posteriormente sin sufrir (apenas) bajas. Estas escaramuzas causaban, además de las muertes, daño psicológico y moral, ya que los legionarios se desplazarían con
miedo e incluso se veían obligados a construir un mayor número de fortificaciones.
Como he mencionado, vencer a las legiones en campo abierto era una ardua tarea, por lo que la táctica hispana se basaba en la defensa de ciudades y baluartes además de los frecuentes ataques sorpresa. Estas emboscadas las hacían pequeños grupos de personas, hostigando la retaguardia de las legiones o atacando los convoyes de provisiones. Los hispanos fueron los primeros en atacar de forma predominante la logística de los romanos en vez de a sus tropas. Si no puedes con un enemigo fuerte, al menos haz que pase hambre.
Etiquetas:
carpetanos,
celtíberos,
emboscadas,
guerra de guerrillas,
hispanos,
íberos,
legiones romanas,
lusitanos,
provisiones,
roma
4 ago 2016
Formaciones y líneas de batalla romanas
Cuando batallaban,
había muchas variables a la hora de tomar una formación. Había que considerar el
número de tropas, número de enemigos, la experiencia de las tropas, la tenencia
o no de caballería en ambos bandos, dónde se situaban las tropas más
experimentadas y la geografía, ya que podía haber accidentes geográficos de los
que se podía obtener alguna ventaja, como montes o ríos, y elementos atmosféricos,
como el Sol, el viento o el polvo. El Sol puede quitar visión a la hora del
combate si se tiene de cara, el viento puede desviar los proyectiles de las
hondas, arcos, jabalinas... y puede desplazar el polvo, que perjudicaría la
formación.
Vegecio,
en su obra Epitoma rei militaris[1],
hace mención de siete posibles formaciones de combate: La primera formación sería una línea recta, que solía ser la formación
de combate de los “bárbaros”. La línea recta era paralela a la línea enemiga,
aunque tenía inconvenientes, ya que el terreno podía romper la homogeneidad en
la línea y por tanto debilitarla. Además, cuando el ejército romano estaba en
inferioridad numérica, como solía ser, podía ser flanqueado debido a que la
línea enemiga sería mayor amplitud. Esta formación era útil cuando el ejército
propio era más numeroso, ya que se podía superar los flancos enemigos al ser la
línea más extensa.
La segunda formación sería una línea
oblicua, situando en el flanco derecho a las tropas más experimentadas con la
intención de quebrar el flanco izquierdo enemigo y llegar a su retaguardia. Mientras
tanto, el flanco izquierdo romano estaba fuera del alcance de los proyectiles
enemigos y no tiene bajas. La desventaja de esta formación era que si el
enemigo maniobraba antes que el ejército romano, podía defender su ala
izquierda y atacar con su ala derecha las tropas romanas del ala izquierda. Por
tanto, los romanos tenían que reforzar el ala izquierda con tropas de reserva
para que en tal caso no fuera superado.
La tercera formación es similar a la
segunda, aunque menos poderosa, consistía en atacar en línea oblicua pero con
el flanco izquierdo, que por lo general es más débil. Esto haría que se pudiera
separar el flanco izquierdo del derecho si el enemigo penetraba en el centro de
la formación. Al separar las dos alas se quedaba en una clara situación de
desventaja por haber roto la línea.
La cuarta formación de combate se ejecutaba
adelantando las alas para atacar los flancos enemigos, lo que podía hacerlos
huir al romper su formación, si este ataque era repelido, estarían en una situación
de desventaja, ya que tanto las alas tanto el centro estarían separados. Las
alas podían quedar debilitadas y el centro podía ser flanqueado fácilmente.
La quinta formación es semejante a la
cuarta. Se hacían los mismos movimientos, pero antes de hacerlos se situaban
tropas auxiliares en el centro para que hostigaran la formación enemiga. Así,
si las alas eran repelidas, el centro de la formación quedaba mejor protegido.
La sexta formación es la considerada por
Vegecio como la más adecuada. Se avanzaba en línea oblicua, como en la segunda formación,
hasta atacar con el flanco derecho el ala izquierda enemiga. Para esto era
recomendable el uso de una buena caballería e infantería rápida. El fin era hacer huir al flanco enemigo, ya que si un flanco de la formación caía, era muy
probable que huyeran de forma desorganizada provocado por un efecto en cadena.
Mientras tanto, la línea se expandiría en línea recta en forma oblicua, alejada
de los proyectiles enemigos. Esta formación hace que ni el ala derecha ni su
centro pueda ir en ayuda del flanco atacado, ya que el flanco izquierdo romano
avanzaría para flanquear y rodear al ejército enemigo.
La
última y séptima formación trataría
de buscar las mayores ventajas de la geografía del terreno, haciendo uso de
accidentes geográficos o humanos para aprovechar la situación. Un ejemplo sería
situarse con un río en uno los flancos, así este ala no se podría flanquear. Esto permitiría que toda la caballería y tropas auxiliares se situaran en el otro
flanco para una mayor protección.
[1] Vegecio,
Epitoma Rei Militaris, Traducción y notas
de A. R. Menéndez Argüín Signifer Libros
(Madrid 2005).
Etiquetas:
¿cómo combatían los romanos?,
batalla romana,
estrategia,
estrategia militar,
formaciones militares,
formaciones romanas,
legionarios,
legiones,
legiones romanas,
militar,
roma,
romanas
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
















