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11 ago 2016

Mare nostrum III: Artilugios romanos para el combate naval

Como hemos comentado en un artículo anterior, las naves romanas tenían el modelo de los navíos cartagineses. Si se daba un combate contra estos últimos, el inconveniente venía de la gran maestría de los cartagineses, pues tenían experiencia naval y un mejor control de las naves. El sistema de combate cartaginés era embestir con los grandes espolones de proa que, al estar cubiertos de bronce y por debajo de la línea de flotación, hundían las naves enemigas. Para ello se requería una gran experiencia, ya que lo más adecuado era embestir desde los flancos a la nave enemiga. Si chocaban frontalmente dos trirremes podía haber consecuencias desastrosas para ambos. También se hacía uso de garfios para aproximarse a una nave enemiga y acercar el combate a los infantes.



Los romanos, que ya predominaban en el combate terrestre por las legiones, incorporaron este método a los combates navales mediante varios aparatos o artefactos.

Uno de ellos era el harpax un proyectil con punta de arpón que era lanzado por una máquina similar a una balista, lo que hacía que pudieran alcanzar a naves enemigas a una mayor distancia que con el garfio. El proyectil estaba cubierto de placas de metal para que no pudiera ser cortado y, en la parte trasera, tenía amarras para aproximarse a la nave enemiga. Era un garfio usado como proyectil. En un principio las amarras eran de cuerda pero posteriormente fueron cambiadas por cadenas.



El invento romano de más relevancia era el corvus, una larga pasarela que podía ser desplazada por medio de cuerdas y poleas. El extremo de la pasarela tenía un gran aguijón de hierro que al caer sobre el barco enemigo lo inmovilizaba. A la vez, la pasarela daba una vía a los infantes para acceder a la nave enemiga, haciendo prescindible el uso del espolón. Esto supuso que en los combates navales la importancia pasara a la infantería, en la que los romanos podían dominar. Esto fue novedoso para los cartagineses. Sus tripulaciones tenían un mayor dominio de las naves, sin embargo no contaban con tropas para el combate cuerpo a cuerpo. Pese al éxito en las Guerras Púnicas, el corvus tenía inconvenientes. El corvus causaba una gran inestabilidad en la nave, ya que la altura desequilibraba el barco en los virajes. Además, hacía las embarcaciones menos maniobrables y era un peligro añadido en caso de tormentas.



Más adelante, los barcos fueron armados con máquinas de guerra (balistas sobre todo) con las que podían dañar mástiles y velamen a la vez que causaban bajas. Cabe destacar que Aníbal hacía uso de vasijas llenas de serpientes venenosas, por lo que no solo causaba daños físicos, sino también bajaba la moral a los romanos. Era frecuente que algunas naves mercantes llevaran alguna pieza de artillería para su propia defensa.

Captura del juego Rome II: Total War. Quinquerreme armado con una balista.

Otro artilugio utilizado era el llamado asser. Consistía en una viga que colgaba del mástil con los extremos cubiertos de metal. Su función era la de un ariete naval, ya que se utilizaba el balanceo para causar bajas a la vez que se dañaba el casco enemigo. También era probable el uso de fuego griego o pyrphoroi, al igual que objetos incandescentes que pudieran prender el casco o el velamen.

10 ago 2016

Mare nostrum II: Navíos de la flota romana

Los navíos se clasificaban según las líneas de remeros, que fueron aumentando según pasaba el tiempo.

Las embarcaciones más pequeñas eran las liburnas o birremes[1], que podían tener uno o dos órdenes de remos. Destacaban por su agilidad y maniobrabilidad, ya que al ser las más ligeras podían realizar los movimientos con mayor soltura. Este tipo de embarcación también era usado por los piratas por la razón ya mencionada. En la proa tenían un espolón de bronce situado por debajo de la línea de flotabilidad para embestir a las naves enemigas.



La mayor parte de la flota romana estaba compuesta por trirremes[2], naves originarias de la antigua Grecia, las cuales tenían tres líneas de remos y eran de un tamaño mayor comparados con las liburnas. Estas naves estaban dotadas de 170 remeros y 30 infantes de marina, aunque los romanos elevaron la cantidad de infantes debido a que su estrategia naval era la de traspasar sus tropas a los barcos enemigos, dado que en el combate de infantería era donde los romanos tenían mayor maestría. Al igual que los birremes, tenían el espolón. Dentro del trirreme se situaban los remeros, que estaban a distintas alturas. Los remeros de la primera línea se denominaban tranitas, los de la segunda zigitas y los de la altura inferior talamitas. En las guerras púnicas se le añadirían los cuervos, o corvus, que explicaré más adelante.



Cuando las naves tenían cuatro líneas de remos, eran denominados quadriremis o cuatrirremes. También tuvieron una gran importancia, ya que sustituyeron a los trirremes, aunque posteriormente los trirremes volverían a ser la base de las flotas por su costo inferior. Los remeros estaban divididos en dos alturas y en cada piso había dos líneas de remos. La tripulación era de  260 hombres, de los cuales 180 serían los encargados de remar. Los remeros tenían esta disposición:



También había naves con cinco líneas de remos, llamados quinquerremes. Éstos solían ser los buques insignia de las flotas, a no ser que hubiera un hexarreme. Contaban con una tribulación variable, ya que el número de remos variaba. Tenía un número de entre 260 y 300 marineros, lo que suponía una tripulación en torno a 420 hombres. Como las otras naves, estaban dotados de un espolón y otras piezas usadas para el asalto, como el corvus (una pasarela de asalto que explicaré en el próximo artículo).








[1] F. Vegecio Renato, El arte de la guerra romana.
[2] P. Connolly, Las legiones romanas.