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14 jul 2014

Estrategia militar del Imperio Otomano

Los otomanos solían basarse en la superioridad numérica, aunque ello no significa que hiciera falta. Al frente solían estar los basi-bozuk, la infantería irregular, que era usada para hacer el primero contacto con el enemigo, después de esto. Los akıncı cargaban o bien contra la caballería enemiga o bien contra las tropas de línea enemigas.


Los jenízaros estaban en el centro de la línea de infantería, lo que daba un fuerte apoyo real y moral a las tropas adyacentes. Los jenízaros eran realmente los que ganaban las batallas, debido a su adiestramiento y disciplina.


Un elemento importante para el ejército otomano era, sin duda, las grandes piezas de artillería de las que el sultán Mahomet II dispuso. Orbón, o Urbano, era un ingeniero húngaro que diseñó y construyó en Adrianópolis la gran bombarda, un cañón de 8 metros aproximadamente, con un grosor de 20cm y un grosor de 80cm en la culata a 240cm en la boca del cañón. Se dice que podía lanzar un proyectil de 850 kilos a una distancia de 1,6 kilómetros. Podía realizar entre 100 y 120 disparos al día, estas grandes bombardas serán fundamental para el asedio de Constantinopla. [1]



También como elemento estratégico, hay que darle importancia a la flota otomana, ya que sin ella hubiera sido más difícil, o imposible, la toma de Constantinopla, debido a que tiene una función fundamental en el bloqueo a la ciudad.

3 ene 2014

Toma de Constantinopla por los turcos, 1453:

El basileus sólo gobernaba sobre Constantinopla y los lugares adyacentes. El resto lo gobernaban los turcos, gobernados por Mahomet II. Un joven turco de 21 años. El cual había vivido para conquistar Constantinopla, sus noches de insomnio las dedicaba a organizar el asedio. Se preparó con prudencia, construyó una fortificación al norte de Constantinopla. Esto dio lugar a la máxima preocupación dado que los turcos ya estaban listos para el asedio. Los turcos cortaron las comunicaciones, así Constantinopla no podía pedir grano a los países del mar Negro. Mahomet II antes del asedio tomó Morea para evitar refuerzos para la defensa.
El basileus bizantino pidió apoyo a las potencias europeas, recibiéndola solo de venecianos y genoveses, Génova envió a 700 hombres, comandados por Giustiniani. Aún así los turcos superaban con creces en número a los defensores.
El sitio comenzó en abril del 1453. Mahomet II disponía de un verdadero arsenal de artillería, culebrinas, cañones, torres en escalas móviles y otros azotes para destruir las murallas. El 20 de abril los defensores obtuvieron su última victoria, la flota genovesa eliminó a la flota turca.
El 22 de Abril, el sultán había transportado las naves desde el Bósforo al Cuerno de Oro, por tierra, por lo que daba la opción de atacar por dos frentes.[1]
El bombardeo era ininterrumpido durante varias semanas y presionaba a la población. La muralla[2] cedió ante la gran bombarda turca, creada expresamente para este asedio[3]. Mahomet II forzó el asalto antes de la llegada de la flota de socorro. Atacó por 3 lugares diferentes[4], dos de ellos fallaron, pero el lugar principal del ataque, Giustiniani fue herido y falleció. El propio emperador combatía sin tener éxito, muriendo el emperador Constantino en combate. Los turcos entraron en la ciudad y masacraron a la población sin tener en cuenta género o edad. Los refuerzos venecianos, al saber la noticia, dieron media vuelta.
Finalmente, El Imperio Bizantino dejó de existir, y a partir de ahí los turcos pusieron la capital en Constantinopla, nombrándola Estambul, siendo llamada así hasta nuestros días.

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